
por Italo Vignoli
Cada vez que hablo con otros usuarios de tecnología —incluidos CTO, CSO y responsables de TIC, que en teoría deberían tener cierto nivel de conocimiento— me doy cuenta de que la mayoría nunca piensa en los estándares cuando utiliza aplicaciones, dispositivos o sitios web.
Los usuarios solo quieren que todo funcione, pero no se dan cuenta del papel fundamental que desempeñan los estándares, especialmente los estándares abiertos, para que esto sea posible. De hecho, los estándares abiertos ofrecen a los usuarios una ventaja significativa frente a las soluciones propietarias que usan a diario.
Un estándar abierto es un conjunto de reglas disponible públicamente que define cómo funciona una tecnología. Cualquiera puede usarlos, desarrollarlos o mejorarlos. Algunos ejemplos son HTML para sitios web, USB para dispositivos y PDF para documentos (y, por supuesto, el Formato de Documento Abierto —ODF— utilizado por LibreOffice). No pertenecen a ninguna empresa y, por lo tanto, benefician directamente a los usuarios finales.
Por eso son importantes para ti.
1. No quedas atado a un proveedor
Los estándares abiertos reducen la dependencia de un único proveedor. Esto significa que los usuarios no están obligados a usar un solo producto o ecosistema de una empresa para mantener el control sobre sus datos y herramientas.
Por ejemplo, los documentos guardados en un formato abierto pueden gestionarse con múltiples aplicaciones. Si cambias de dispositivo o de software, tus archivos seguirán funcionando. Puedes elegir la solución que mejor se adapte a ti, en lugar de verte forzado a usar lo que el proveedor ofrece.
Es fácil dar por sentada esta libertad hasta que se pierde. Basta con preguntarles a los usuarios de Windows 10 que tuvieron que abandonar software y equipos funcionales debido a las estrategias comerciales de Microsoft.
2. Mejor compatibilidad entre dispositivos y aplicaciones
Los estándares abiertos permiten que distintos productos funcionen juntos de manera más fluida. Por ejemplo, tu teléfono puede conectarse a cualquier computadora portátil, tu navegador puede abrir cualquier sitio web y tus auriculares pueden conectarse a cualquier dispositivo. Nada de esto es casual: es el resultado de estándares abiertos y compartidos.
Para los usuarios finales, esto significa menos problemas y menos tiempo dedicado a resolver fallos o preguntarse por qué algo “debería funcionar” y no lo hace.
3. Más competencia y mejores productos
Cuando los estándares son abiertos, más empresas pueden utilizarlos. Esto incrementa la competencia.
La competencia conduce a mejores precios, funciones más avanzadas y un crecimiento mucho más rápido. En lugar de encerrar a los usuarios en formatos propietarios, las empresas deben ganarse su confianza.
Como usuarios, se benefician de una mayor variedad de opciones y de una mejor calidad a lo largo de toda la cadena de valor.
4. Mayor vida útil de los datos
Los formatos propietarios pueden desaparecer. Las empresas pueden cambiar de rumbo, discontinuar productos o incluso cerrar. Nuevamente, los usuarios de Windows 10 pueden dar fe de ello.
Los estándares abiertos suelen perdurar mucho más, ya que no dependen de las estrategias comerciales de una sola empresa. Incluso después de décadas, los datos almacenados en un formato abierto siguen siendo accesibles, convertibles y preservables.
Esto es fundamental si los usuarios quieren que sus fotos, documentos o trabajos sobrevivan más allá de la vida útil de un solo producto.
5. Mejor accesibilidad
Los estándares abiertos suelen diseñarse teniendo en cuenta la accesibilidad o facilitando el correcto funcionamiento de las herramientas de accesibilidad.
Los lectores de pantalla, los dispositivos de entrada alternativos y el software de asistencia dependen de reglas consistentes y documentadas. Cuando los estándares son abiertos, desarrolladores y expertos en accesibilidad pueden probarlos, mejorarlos y adaptarlos.
El resultado es una tecnología que funciona mejor para más personas.
6. Mayor transparencia y confianza
Con los estándares abiertos, las reglas son visibles. Cualquiera puede examinarlas, probarlas y reportar problemas.
Esta transparencia ayuda a detectar antes los fallos de seguridad y reduce el riesgo de que pasen desapercibidas prácticas que solo benefician a un proveedor. Aunque “abierto” no significa automáticamente “seguro”, sí implica menos cajas negras.
Con el tiempo, esto incrementa la confianza de los usuarios en la tecnología.
7. Un ecosistema tecnológico más saludable
Los estándares abiertos fomentan la colaboración y evitan la fragmentación entre productos, ya que los desarrolladores pueden centrarse en mejorar la tecnología en lugar de reinventar lo básico o buscar cómo sortear sistemas cerrados.
Un ecosistema más saludable implica innovación más rápida y menos callejones sin salida para los usuarios. Las cosas evolucionan, pero no se rompen constantemente ni dependen del capricho de proveedores que basan su modelo en la obsolescencia programada.
Resumen
En definitiva, los estándares abiertos no son llamativos y rara vez son visibles de forma directa para los usuarios, pero influyen silenciosamente en la fiabilidad, flexibilidad y equidad de las tecnologías que usamos todos los días.
Cuando los estándares son abiertos, los usuarios tienen más control y más opciones, y se enfrentan a menos sorpresas. A largo plazo, estas son ventajas muy significativas.
